Definición
Teoría moral que sostiene que las normas morales son aquellas principios que nadie podría rechazar razonablemente cuando debe darse una justificación a las personas afectadas por esas normas; la justificación hacia las personas —no el bienestar agregado ni contratos históricos— es el criterio central.
Principio
Principio
Una norma es moralmente vinculante si puede justificarse ante cada persona por motivos que esa persona podría aceptar razonablemente; la legitimidad moral depende de la justificabilidad interpersonal más que del consentimiento real o de la maximización del bien agregado.
Demostración
Demostración
Escenario ilustrativo → Una política local propone permitir que una fábrica emita contaminantes que perjudican a los residentes cercanos mientras benefician a consumidores lejanos. Desde una perspectiva contractualista, la política se evalúa por si los daños y beneficios pueden justificarse ante los residentes afectados; si los residentes tienen motivos razonables para rechazar la política porque los daños que soportan no están justificadamente compensados, la política falla la prueba contractualista.
Aplicación incorrecta
Aplicación incorrecta
Confundir el contractualismo con el consentimiento contractual real o con la votación mayoritaria: el error semántico es tratarlo como si exigiera acuerdo expreso o aprobación numérica. El contractualismo se preocupa por la justificabilidad hipotética o razonada ante cada persona, no por firmas históricas o recuentos de votos.
Consecuencia
Consecuencia
La aplicación correcta reconfigura el debate moral en torno a lo que otros pueden aceptar razonablemente, enfatizando el respeto a las personas y a las razones en lugar de los compromisos agregativos; produce restricciones morales que protegen a los individuos frente a políticas que podrían rechazar razonablemente.
Inversión
Inversión
Cuando hay desacuerdo razonable sobre qué constituye un rechazo razonable o cuando las partes carecen de capacidad para participar en un intercambio justificatorio (p. ej., niños, personas con graves discapacidades cognitivas), las normas contractualistas deben ajustarse (p. ej., mediante justificações representativas o por proxy), lo que cualifica la aplicación directa.
Límite
Límite
Claramente dentro: teorías que sitúan la moralidad en la justificabilidad ante las personas (p. ej. contractualismo de tipo scanloniano). Caso límite: la teoría del contrato social —ocupada de la legitimidad política y el diseño institucional mediante acuerdos entre miembros de una polis— se solapa pero trata preguntas distintas. Claramente fuera: cuentas consecuencialistas agregativas que ignoran la justificabilidad individual.
Tensión semántica
Tensión semántica
Tensión con el consecuencialismo sobre si la justificación es la aceptabilidad interpersonal o el bien agregado; tensión con la teoría del contrato social sobre el enfoque moral versus político y el papel de acuerdos explícitos versus hipotéticos.
Síntesis
Síntesis
El contractualismo sitúa la autoridad moral en el ámbito de la justificabilidad interpersonal: su idea central es que las normas morales tienen fuerza en la medida en que resisten el escrutinio de quienes regulan, ofreciendo un estándar justificatorio distinto del consentimiento o de la maximización de la utilidad.